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martes, 28 de mayo de 2013

Beata Josefa Mª de santa Inés de Benigánim


Josefa Teresa Albiñana y Gomar, nació en Benigánim (Valencia) el 9 de febrero de 1625. Perteneció a una familia de labranza escasa y a un hogar de piedad cuajada de la que se podría contar mucho de penurias y desgracias: la muerte temprana del gemelo de Josefa y, enseguida, la del padre. Tuvo que dejar su casa y buscarse la vida como criada de un tío suyo acomodado e intratable que por una nadería llegó a soltarle un escopetazo.

                                                                 Benigánim (Valencia)

Tan piadosa como simple, lo que en Josefa llama la atención de inmediato es su cortedad: se hacía entender en su rudimentario valenciano natal, que otra lengua no sabía ni supo nunca. Y, para que su simpleza a nadie le pasase inadvertida, el confesor le tenía ordenado ir por el pueblo mordisqueando siempre un mendrugo. Josefa, deseaba ardientemente ser monja, y el confesor –de acuerdo con las ideas del tiempo– la ejercita en la humildad y el abandono del mundo: la hace aparecer como la "tonta del pueblo". Sin embargo, Josefa es algo totalmente distinto. Además de sus cortos alcances, padece epilepsia, mostrando las carencias afectivas normales en infancias como la suya y, para colmo, todo se le complica con los trastornos propios de la pubertad. Sin embargo, alimenta un fuego interior intensísimo. Más aún, es justamente ahora, a sus 12 ó 14 años, cuando tiene la experiencia fundamental de su vida.

                  Fachada del convento de las agustinas descalzas de Benigánim (Valencia) donde vivió la Beata.

Estaba un día ocupada en lavar pañales, cuando se dice que tuvo una visión: se le apareció Jesús vestido con túnica morada y envuelto en un halo deslumbrador. Le preguntó a Josefa si quería ser su esposa, a lo que ella accedió con entusiasmo. Ésta fue como su experiencia mística fuente; su vida será después un mosaico de visiones y revelaciones, pero la raíz y punto de referencia será siempre este momento. Cuando las monjas querían disparar en ella el resorte del éxtasis, sólo tenían que preguntarle por el Nazareno de la O –que así lo nombró la Beata, echando mano de la única letra que conocía, la redonda–. Esta experiencia significó para ella la entrega total. Josefa será siempre en lo mental una niña, y desde ahora, cuenta la historia, que Cristo se le manifiesta como a tal, sin filtros de ciencia o doctrinas y atenuando al máximo el velo de la fe. A partir de este momento, todo el afán de Josefa es meterse monja y vivir sólo para su Esposo. El convento que más a mano tenía era el de las agustinas descalzas, en el mismo Benigánim. Lo había fundado poco antes de morir, en 1611, el célebre patriarca de Valencia, Juan de Ribera. Pero de momento encuentra dificultades para ser admitida.


              Dos imágenes de san Juan de Ribera, arzobispo de Valencia y fundador de las agustinas descalzas.

Ella cree que las monjas no la aceptan por ser pobre y no poder pagar la dote; pero las reservas de las agustinas descalzas proceden más bien de que la aspirante les parece demasiado corta de ingenio. A fuerza de esperar e insistir, Josefa conseguirá al fin ser admitida. La aceptan para hermana lega, esto es, para dedicarse de lleno al trabajo manual en las labores del convento, mientras que la mayor parte de las monjas, que saben leer, pasan largas horas en el coro cantando el oficio divino.
 


Josefa Teresa Albiñana y Gomar ingresa en el convento el 25 de octubre de 1643, a sus 18 años y del que ya no saldrá. Esta será la casa de la Beata durante 53 años; puede decirse que el único hogar de su vida. Aquí vivirá feliz, en permanente luna de miel con su divino Esposo. Una vez transcurridos los ocho meses de prueba, viste por primera vez el hábito descalzo el 26 de junio de 1644, y al fin profesará al año siguiente, el 27 de agosto. Debido probablemente a su inocencia infantil, recibe el nombre religioso de Santa Inés, la mártir niña. Josefa de Santa Inés va a ser su nombre oficial y en 1690, todas las hermanas intercalarán el "María" por devoción; según costumbre, será siempre llamada "hermana Inés". En el convento, Inés será la Nina –"la Niña"–; porque todas las hermanas ven que en lo mental es una chiquilla de tres años y cariñosamente le toman el pelo durante el recreo, después de la comida. Le preguntan por su edad, sabiendo que dirá tener tantos diezes, porque sus cuentas acaban con los dedos de las manos. Nunca llegó a saber qué son los escrúpulos. Un día preguntó el significado de la palabra y una hermana guasona le dijo que eran atún con cebolla, e Inés así lo creyó y «escrúpulos» llamó al atún con cebolla hasta su muerte.






En ella, los éxtasis producidos por la epilepsia no son otra cosa que el deslumbramiento ante las personas de Cristo y los santos vistas directamente. Estamos en tiempos en que se respira una atmósfera social de gran densidad religiosa. Cualquier actividad, lugar y momento de la vida es signo y recipiente de las realidades celestiales. Sobre todo en los conventos, donde con toda intensidad se cultiva el ambiente espiritual.
La historia sigue diciendo que para Jesús era Inés "la Nina", su juguete. Los testigos nos hablan de muchas ocasiones en que Él, casi siempre bajo la forma de niño revoltoso y reidor, le viene al encuentro. Jesús juega con ella –es su Quitapesares, como ella lo llama–. En fin, sus biógrafos enlazan unos con otros casos maravillosos. Como cuando la Beata sacó del pozo la llave de la despensa, que se le había caído, sirviéndose de un anzuelo hecho con un alfiler; o con huevos empollados frió una tortilla exquisita, y de harina estropeada amasó excelente pan; o con la fuerza de la oración reblandeció una roca que impedía las obras de saneamiento de los muros del convento. Son sólo botones de muestra de la inocencia infantil y la fe poderosa de Inés. Para quien, como Inés, estaba enamorada por Cristo, no podía ser difícil la vida en el monasterio. Al contrario, allí le era posible dedicarse por entero a Él. La Beata veía el convento como la casa donde Dios vivía, su templo, el jardín por donde paseaba su Nazareno de la O. Ella había sido admitida allí, y tenía que estar siempre gozosa y agradecida. Estaba justificado que bailara si se lo pedía el cuerpo; como hacía tantas veces, sobre todo en el coro cuando la comunidad daba gracias cantando el Te Deum.


Inés, nunca le sacó partido a la fama que tenía. Al contrario, la santidad era lo que la impulsaba a trabajar. Además, porque era su oficio: ingresó al convento como lega, esto es, no para pasarse horas con las demás en la iglesia, sino para dedicarse a las tareas domésticas. Y por más que, después de 20 años, la "ascendieron" a hermana de coro, ella no quiso dejar sus ocupaciones. Por lo que, siempre animosa y llena de paz, no cesaba de dar «gracias a Dios, que nos dejan barrer en la casa del Señor». Nadie la vio nunca ociosa, sino haciendo siempre las cosas con toda el alma. Su puesto oficial estaba en la cocina, de pinche, con lo que eso significa: era ayudante, recadera y moza de cántaro, todo en una pieza. Además de todo eso, se había reservado como propios los menesteres más humildes y desagradables. Por ejemplo, se encargó siempre de lavar y amortajar a las difuntas, después de haberlas asistido en la agonía, cosa que nunca dejó de hacer; y completaba luego su obra de misericordia limpiando las fosas y trasladando los restos al osario. Cuando se trataba de estos quehaceres, Inés no se preguntaba si le correspondían a ella o no; ponía, simplemente, manos a la obra. Ni los hacía porque fueran o no de su agrado. En su opinión, el gusto no es criterio válido para nada; su filosofía, sencilla, se la había grabado a fuego: «Con gana y sin gana, por amor de Dios». Las cosas valen lo que pesan de amor; todo lo demás es ganga.

 
De ella cuentan mil anécdotas en que palpablemente se sintió su protección. Los testigos hablan de inexplicables curaciones, de profecías, apariciones de la Beata en momentos de dificultad o peligro, perspicacia espiritual, «pellizquitos» –como ella decía–, o mociones interiores a personas ausentes... Sirva como ejemplo entre tantísimos casos, lo ocurrido con los 200 hombres que en julio de 1693 fueron llamados a las armas en Benigánim para, junto con otros pueblos del contorno, luchar por sus derechos contra las tropas reales, que defendían a los señores de la tierra. Antes de salir, pasaron por el convento y se encomendaron a la hermana Inés. Ella pasó aquel día y la noche en oración y, aunque la batalla fuera cruenta y desfavorable para los campesinos, los 200 de Benigánim volvieron ilesos y contando maravillas.

 
Anhelaba entrar del todo en el misterio de la cruz, cosa que sólo obtendrá tras 71 años de edad y 53 en el convento. Ya había estado al borde de la muerte en 1693, y se iba consumiendo a ojos vistas. Apoyada en un bastón, llegó confiada a los últimos días de 1695. Sabía que estaba ya en sazón, por lo que mandó avisos de despedida a sus allegados. Su vida se extinguió –no podía ser menos– el día de santa Inés, 21 de enero, de 1696. Su cuerpo permaneció expuesto a la veneración de los fieles durante más de tres días. Después fue enterrada con toda solemnidad, y empezó el proceso de su glorificación ante los fieles y ante la Iglesia. Benigánim y Valencia siguieron sintiendo la cálida protección de su hermana Inés. Eso quisieron reconocer y agradecer con la causa que se abrió en Valencia el año 1729 y culminó en Roma con la beatificación de Josefa María de Santa Inés, agustina descalza, el día 26 de febrero de 1888.





Parte de las agustinas descalzas de Beniganim:



 Iglesia dedicada a la beata en su pueblo natal de Benigánim.


 Las agustinas descalzas viven la regla de san Agustín y siguen la espiritualidad de santa Teresa de Jesús.

En el año 2001, el Papa beato Juan Pablo II, beatificó a un grupo de mártires españoles de la persecución religiosa del año 1936, entre ellos había una agustina descalza de convento de Benigánim.
La Beata Mª Josefa de la Purificación.

Para más información, estampas, reliquias, boletines, gracias:

MM. Agustinas descalzas
Monasterio de la Purísima Concepción y de la Beata Josefa Mª de sta. Inés
C/ Leonor Ortiz, 4
C.P. 46830 Beniganim (Valencia)
Telf.: 96 292 02 94

http://www.beataines.com/

lunes, 27 de mayo de 2013

Sierva de Dios Antonia de Jesús

                                                                Agustina Recoleta

Antonia López Jiménez fue la primogénita de los quince hijos –diez varones y cinco mujeres– del matrimonio formado por Francisco López de la Puerta, natural de Granada, y Josefa Jiménez de Alfaro, natural de Pastrana (Guadalajara) y familiar de la corte de Madrid, donde conoció a su marido, sobrino del inquisidor.

Pastrana (Guadalajara), ciudad donde nació la sierva de Dios, ciudad conocida también por el palacio de los Príncipes de Éboli, residencia de D. Ruy Gómez de Silva y de su mujer Dña. Ana de Mendoza de la Cerda, la princesa de Éboli. Éstos invitaron ala gran doctora de la Iglesia, Santa Teresa de Jesús, a convertir su palacio en un convento de carmelitas descalzas, el cual por motivos de administración tuvo que ser suspendida la fundación.

Antonia nació en Pastrana el 24 de julio de 1612. A la edad de 6 años toda la familia se trasladó a Granada.
Su vocación brotó con la lectura del Libro de su Vida, de santa Teresa de Jesús. El 24 de junio de 1634 vistió el hábito de agustina mantelada o beata de San Agustín en una casa del Albaycín (Granada), próxima al convento de Nuestra Señora de Loreto y perteneciente a los agustinos descalzos o recoletos.


Convento de Nuestra Señora de Loreto, hoy convento de santo Tomás de Villanueva, de agustinas recoletas, fundado por ella.

Entonces fue cuando adoptó el nombre de Antonia de Jesús. Dos años después, al juntársele su prima Eugenia de Jesús y su hermana Josefa de San Agustín, dio comienzo a la vida religiosa en comunidad en el beaterio fundado por ella, con recursos paternos, junto a la casa de los recoletos ya citada. Desde el primer momento mostró fuertes deseos de extender la recolección femenina, pero tanto los agustinos recoletos como los clérigos de la ciudad lo tomaron como cosa sin camino y temeridad, por su corta edad, falta de recursos y austeridad de vida. En 1668 el beaterio fue convertido en convento con la advocación de Santo Tomás de Villanueva, e integrándose en la recolección agustiniana siete años más tarde.
El arzobispo de Granada Martín Carrillo Alderete, en una visita cursada a la comunidad, quedó admirado del espíritu que reinaba en el convento y de la gran afluencia de jóvenes. Con su aprobación y apoyo, el 22 de mayo 1643 Antonia de Jesús fundó un segundo beaterio, al trasladarse a la calle Angosta de la Botica del Ángel, en el centro de la ciudad, una parte de la comunidad de Santo Tomás de Villanueva. Doce años más tarde, y superadas grandes dificultades y contrariedades, el 21 de enero de 1655, sería convertido también en convento con el nombre de Corpus Christi.



             Convento del Corpus Christi, también de agustinas recoletas,otro monasterio fundado por ella en Granada.

De nuevo, el 25 diciembre de 1666 con la compañía de sus cuatro hermanas carnales, religiosas ya en el convento del Corpus Christi, como lo fue su madre al enviudar, llevó a cabo la tercera fundación, ahora en Chiclana de la Frontera (Cádiz) el convento de Jesús Nazareno, al frente del cual permaneció por espacio de 21 años. En esta época, como había ocurrido con anterioridad, pero ahora en mayor proporción, su influjo traspasó los muros del convento y se convirtió en foco de espiritualidad para toda la bahía gaditana. A favor de su fundación supo comprometer a la burguesía comercial de la zona, y la espléndida obra de convento e iglesia se llevó a cabo en tan solo nueve años.


                           Convento de Jesús Nazareno de Chiclana de la Frontera (Cádiz)

En esta casa inició la composición del libro dedicado a sus fundaciones, que terminaría en 1670. El Libro de las fundaciones ofrece las experiencias fundacionales desde que en ella nació la llamada a la vida religiosa hasta 1670, con algunos datos de su entorno familiar. Sigue el orden cronológico de los acontecimientos tal y como le fue marcado por el destinatario, Alonso de Villerino, que por entonces estaba preparando las crónicas de las fundaciones de agustinas recoletas. El estilo empleado es directo y sencillo, sin artificios ni reflexiones moralizantes tan de moda en el barroco. Emplea con frecuencia el diálogo, la comparación, el símil, la alteración en el orden gramatical, recursos literarios con los que consigue atrapar al lector.
Su espíritu de fundadora conventual seguía vivo todavía a la edad de 75 años.
En efecto, en 1687 inició en Medina Sidonia (Cádiz) la fundación de un convento dedicado a Jesús, María y José. Por este tiempo era tal el prestigio de Antonia de Jesús que su llegada fue un acontecimiento extraordinario para la ciudad sidonense.



Fachada e interior de la iglesia conventual del convento de Jesús, María y José  de Medina Sidonia (Cádiz), fundado por ella y donde reposan sus retos.

En su atención se llegó incluso a indultar a los presos de la cárcel. Durante el trayecto que media entre Chiclana y Medina Sidonia estuvo acompañada de las autoridades civiles y religiosas, bajo la presidencia del obispo. En Chiclana moriría el 16 de junio de 1695 a la edad de 83 años.

 Un grupo de agustinas recoletas rezando ante su cuerpo en el convento de Medina Sidonia
 Un grupo de jóvenes acceden a su traslado de lugar de reposo en el convento

Esta mujer de personalidad fuerte y vital gozó de la simpatía de su tierra y sus gentes. Siempre puso su confianza en el auxilio del Señor, sobre todo a la hora de afrontar las muchas dificultades que iban surgiendo en los momentos fundacionales. En sus escritos destaca este pensamiento: Dios es el Señor de la paz y donde Él está reina la paz. Por influjo de los recoletos del Albaycín, fervientes defensores de la comunión diaria, en oposición a la costumbre de la época, ella gozó de este sacramento cotidiano desde sus primeros años. La devoción a la eucaristía es uno de los rasgos más característicos.
Su fama de santidad está acreditada por la presencia ante su cadáver de toda la ciudad durante varios días en la iglesia del convento. Si bien Antonia de Jesús seguía presente a través de sus fundaciones, su fama de santidad se incrementó al reconocer en 1837 que sus restos mortales permanecían incorruptos. De nuevo lo volvieron a certificar en 1871 y en 1875, encontrándose en el mismo estado. En 1987, con motivo del III centenario de la fundación del convento de Medina Sidonia, con el permiso del obispo de Cádiz, se reconocieron por última vez los restos mortales que todavía se conservaban en buen estado.
Estos insólitos hechos, junto con los estudios aparecidos en 1985 de la mano de Domingo Bohórquez, impulsaron a las agustinas recoletas fundadas por Antonia la apertura de la Causa de beatificación. El 22 de octubre de 2000 daba comienzo el proceso diocesano, una vez oídos los obispos de la región y obtenido el “nihil obstat” de la Santa Sede. El convento de Jesús Nazareno de Chiclana nombró postulador al agustino recoleto Romualdo Rodrigo. El proceso fue clausurado el 29 de mayo de 2005, y dos años después, el 20 de abril de 2007, la Congregación de los Santos declaró la validez del mismo. Este mismo día quedó nombrado el relator: monseñor José Luis Gutiérrez. En la actualidad se está preparando la positio o dossier sobre la vida y virtudes de Antonia de Jesús para su posterior estudio por la Congregación de los Santos.

                                                    El precintado de su sepulcro.
                                   Comunidad de hermanas agustinas recoletas de Medina Sidonia (Cádiz)


En su monasterio vivió santamente otra candidata a los altares, una judía conversa, Sierva de Dios Mª Dolores del Amor de Dios. (+ 8 de enero de 1887).

 Sierva de Dios Mª Dolores del Amor de Dios junto al monasterio de Medina Sidonia.

Obras:

- Fundaciones femeninas andaluzas en el siglo XVII. Los escritos de la recoleta Madre Antonia de Jesús. Edición y estudio preliminar de Domingo Bohórquez Jiménez. Convento RR. MM. Agustinas Recoletas de Santo Tomás de Villanueva. Cádiz 1995, XCII – 147 pp. [Las fundaciones ocupan la segunda paginación].
Literatura bibliográfica.

- BOHÓRQUEZ JIMÉNEZ, Domingo, La madre Antonia de Jesús. Agustinas Recoletas de Granada. Chiclana y Medina Sidonia. Chiclana (Cádiz) 1987, 224 pp.

LABOR LITERARIA DE LAS AGUSTINAS EN EL SIGLO XVI

- BOHÓRQUEZ JIMÉNEZ, Domingo, “Introducción”, en Fundaciones femeninas andaluzas en el siglo XVII. Los escritos de la recoleta Madre Antonia de Jesús. Edición y estudio preliminar de Domingo Bohórquez Jiménez. Convento RR. MM. Agustinas Recoletas de Santo Tomás de Villanueva.
Cádiz 1995, pp. IX-XCII

- BOHÓRQUEZ JIMÉNEZ, Domingo, “La granadita madre Antonia de Jesús: Sus escritos en el contexto de la recolección agustiniana”, en ARANDA DONCEL,Juan

– MARTÍNEZ CUESTA, Ángel, (coords.), Los agustinos recoletos en Andalucía y su proyección en América. Actas del I Congreso Histórico. Ed. Agustinos Recoletos – Provincia de Santo Tomás de Villanueva. Granada 2001, pp. 29-43.

- DUQUE, Manuel, “Historia de la M. Antonia de Jesús y de la fundación del convento de Jesús Nazareno de Chiclana, escrita por ella misma. Casa de Jesús Nazareno, 1 de febrero de 1660”, en Papeles varios, Biblioteca Nacional de Madrid, ms. fols. 90-117v.

- http://www.madreantoniadejesus.es
- SERRANO, I, p. 550, n. 1236
- VILLERINO, II, pp. 63-118.



ESPIRITUALIDAD

ABSOLUTA E ILIMITADA CONFIANZA EN LA PROVIDENCIA DE DIOS.

“Me alentaba en la esperanza de la Providencia de Dios de tal suerte que les decía a las compañeras hermanas, no tienen que temer que les falte nada de lo temporal, que Dios lo está cuidando”.

POBREZA EVANGÉLICA Y SENCILLEZ EN LA FORMA DE VIDA.

“Nuestra comida era lo más ordinario pan y agua, y el día de mucho regalo, hierbas cocidas y aunque mi padre nos enviaba otras cosas como pescado y huevos gastábamos poco en casa, porque se daba a los pobres.”

INTENSA VIDA DE ORACIÓN Y RECOGIMIENTO.

“Teníamos todos los días muchas horas de oración y a las doce rezábamos los maitines y teníamos después un hora de oración y los días de fiesta había de ser todo el día y la noche. “
"Es gran medio la oración para conseguir grandes cosas cuando se hace con fe y esperanza."

PRESENCIA CONTINUA DE JESÚS SACRAMENTADO.

“Dábanles licencia para que recibiesen a nuestro Señor todos los días, que por este medio conseguían la fuerza y fortaleza…y fue este Señor Sacramentado, toda nuestra fuerza, nuestra conversación, nuestra guía, nuestra defensa y nuestro bien.”

DEVOCIÓN A LA VIRGEN Y A LOS SANTOS.

“Fue menester la intercesión de muchos santos, y sobre todo de la Reina de todos los santos que Ella fue la principal intercesora a quien de noche y de día clamábamos en especial rezándole su rosario con mucha devoción a coro todas se lo rezábamos todos los días.”


DEVOCIÓN A SAN JOSÉ.

“En todos mis trabajos y agonías que han sido grandes, han sido mi amparo, y querer contar los favores que me ha hecho no fuera posible y así los dejo todos que bien sabido es que es el más válido delante de la majestad de Dios y así alcanza de él todo lo que quiere…
Y por si en algún tiempo quiere Dios que esto lo lean las religiosas de esta carísima fundación digo que después de Dios y su Señora Madre se la deben a mi padre S. José, y así las pido le veneren y celebren su fiesta y no lo quiten del altar mayor como patrón, pues él ha sido y lo merece muy bien y también lo sabrá pagar.”

DEVOCIÓN A LOS SANTOS ÁNGELES.

“Desde los principios que nuestro Señor me puso en procurar su obra, me dio mucha devoción a los San tos Ángeles y todos los días hacíamos particular oración en la comunidad y experimenté muchas cosas maravillosas que los Santos Ángeles me hicieron.”

AMOR A LOS NECESITADOS.

“Porque además de a mis religiosas, sustentaba a muchos pobres vergonzantes que en el Albaicín donde vivíamos había muchos y Dios nos daba, con que los que venían iban socorridos”.

APOSTOLADO AGUSTINO RECOLETO.

“Desde el día que tomé el hábito, me infundió nuestro Señor tan grandes ansias y deseos del aumento de nuestra sagrada religión, que se lo pedía muy de veras a su Divina Majestad que me parecía a mí que no tenía otra cosa de mayor conveniencia ni más pudiera desear.”

LABOR MISIONAL ENTRE LOS SEGLARES.

“Algunos se aprovechaban de los consejos que yo les daba de que frecuentaran los sacramentos y rezasen el rosario de nuestra Señora, que en algunos casos les enseñaba cómo lo habían de rezar en familia.”


Para más información, reliquias, boletines, gracias, estampas:

MM Agustinas Recoletas
Convento de santo Tomás de Villanueva
Callejón de las Tomasas, 23 Albaicín
C.P. 18010 Granada
Telf.: 958 279575

MM Agustinas Recoletas
Convento del Corpus Christi
C/ Gracia, 9
C.P. 18002 Granada
Telf.: 958 267 502 corpus@valnet.es 

MM Agustinas Recoletas
Convento de Jesús Nazareno 
C/ Larga, 23
C.P. 11130 Chiclana de la Frontera (Cádiz)
Telf.: 956 400 409 agustinasrecoletas@mediasurdigital.es

MM Agustinas Recoletas
Convento de Jesús, María y José
C/ Convento de Arriba 
C.P. 11170 Medina Sidonia (Cádiz)
Telf.: 956 410 154 agusrecoletasm@hotmail.com

http://www.madreantoniadejesus.es/ 

 

Sierva de Dios Catalina de San Mateo de la Concepción


Catalina de Balboa Ugarte, en religión Catalina de San Mateo de la Concepción (Santa María de Guía de Gran Canaria, Canarias, 30 de abril de 1648 - Las Palmas de Gran Canaria, 26 de mayo de 1695) fue una monja clarisa canaria. Proclamada sierva de Dios, está abierto su proceso de beatificación.

                        Iglesia de santa María de la Guía en las Palmas de Gran Canaria, donde fue bautizada.

Nacida el día de Santa Catalina de Siena, Catalina era hija de María Ugarte y Andrés García de Balboa, y hermana de las también monjas Bernarda y otras dos clarisas. Pronto quiso seguir la vida religiosa, pero ya tenía 28 años cuando fue admitida como hermana lega, sin dote para el convento, el convento de Clarisas de San Bernardino de Sena, en Las Palmas de Gran Canaria, donde ingresó el 31 de enero de 1676, tomando en ella el hábito el 2 de febrero y profesando el día siguiente. Tomó entonces el nombre de Catalina de San Mateo de la Concepción. Antes, ya había adquirido fama de milagrera y de haber tenido visiones y otros episodios místicos, lo que facilitó su aceptación al convento.

            Interior de la iglesia conventual del Monasterio de la hermanas clarisas de Las Palmas de Gran Canaria.

Fue conocida por los episodios de transmigración que relataba, según los cuales, viajaba sin moverse del convento en lugares como Roma, las legendarias Siete Islas y la isla de San Borondón, o al mismo Paraíso terrenal. Continuó teniendo visiones y éxtasis y hacía curaciones y profecías.

Autora mística, sus obras muestran un estilo típicamente barroco y apasionado. Destacan las Dolorosas, de gran expresividad. Murió en Las Palmas de Gran Canaria el 26 de mayo de 1695.

                                           Fachada del monasterio de las hermanas clarisas.

Veneración

Su fama de milagrera y santa hizo que a su entierro acudiera una gran multitud, que tardó cinco días en pasar a ver el cuerpo. Igualmente, se le atribuyeron muchos milagros, por lo que, en mayo de 1696, el provincial de los franciscanos, Andrés de Abreu, pidiera al capítulo catedralicio que abriera el proceso para llevarla a los altares: "el examen y Pruebas de las excelentes virtudes, vida y milagros de esta Sierva de Dios ", incoándose se el expediente de canonización, interrumpido y reanudado el final del siglo XX. El obispo de Gran Canaria permitió en octubre de 2007 al postula instalador general de los franciscanos de Roma que pidiera oficialmente el reinicio del proceso.

La villa de Guía quiso perpetuar su memoria y adquirió su casa natal, cediendo a los franciscanos el 22 de febrero de 1700, que hicieron una ermita dedicada a Santa Catalina de Siena, un hospicio y una escuela de primeras letras. El edificio alojó estos servicios hasta el 1767 y desde entonces fue ocupado por el ayuntamiento, la preocupación, talleres y el antiguo Teatro Viejo. Hoy es un salón de actos municipal y el hospicio acoge la casa de cultura, archivo y biblioteca de la ciudad.

Los agricultores de Guía, Moya y otras poblaciones de Gran Canaria lo escogieron como intercesora y patrona y le ofrecían misas para la fertilidad de los cultivos y la salud de sus familias.

Al menos se escriban tres biografías en vida de la religiosa: una del canónigo Mateo Tello Casares (1687), una de Diego Alonso, su confesor (1676) y otra de perdida. Las dos abundan en hechos inverosímiles y legendarios.

                                             La comunidad clarisa en el coro

 Para más información:

Clarisas Franciscanas
Monasterio de san Juan Bautista
C/ Anchieta, 1
38201 San Cristóbal de La Laguna (Tenerife)
Telf.: 922 257 260

domingo, 26 de mayo de 2013

Sierva de Dios Ángela María de la Concepción

 Cuadro original que se encuentra en el monasterio por ella fundado en El Toboso (Toledo)

Sor Ángela María de la Concepción, nació en Cantalapiedra (Salamanca) el 1 de marzo de 1649 y falleció el 13 de abril de 1690 en este Convento de El Toboso. Después de sentirse atraída y llamada por el Señor a la vida religiosa contemplativa, pasó cerca de un año en las Carmelitas de “San José” de Valladolid, monasterio fundado por Santa Teresa de Jesús, con quien posee un calco excepcional en su vida, obra y producción mística; pero la llamada vocacional impresa por Dios en su corazón le hizo llegar a las Trinitarias de Medina del Campo (Valladolid), en donde vivió 10 años con un profundo dinamismo ascético-místico, envuelto en numerosas revelaciones hasta que en 1680, como arrebatada a una vida de mayor perfección y santidad, Dios le provocó la idea, a sus solo 31 años de edad, de aventurarse en la promoción de un nuevo Monasterio, donde se iba albergar la primera fundación de la Reforma que ella emprendería, siguiendo el camino iniciado años antes por el santo Reformador Trinitario San Juan Bautista de la Concepción. Sor Ángela, puso en marcha la raíz de las Trinitarias Recoletas, que siendo más fieles a la primitiva Regla de San Juan de Mata, fundador de la Orden de la Santísima Trinidad, vivirían con mayor ahínco y plenitud la llamada de Dios.



Fachada e interior del monasterio e iglesia conventual, respectivamente del Monasterio de la Purísima Concepción de las madres trinitarias descalzas de El Toboso, Toledo.

Durante los últimos meses de 1678 el interés se centró en un convento a medio hacer que existía en El Toboso y que por el momento se encontraba destinado a nadie. A principios del año siguiente, 1679, se atiende la petición de Sor Ángela y el P. Antonio Olivera, trinitario, para aposentarse en este edificio, por lo que D. Carlos de Villamayor se compromete en la finalización de las obras. En este mismo año 79 los trinitarios pleitearon con el Consejo de Órdenes para conseguir nuevas licencias reales de fundación, que fueron otorgadas el 20 de diciembre de ese año y que permitían ponerse en marcha en hacia El Toboso para que en 1680 quedara instalada la comunidad trinitaria y Sor Ángela como priora y fundadora del nuevo monasterio.

 Grupo de trinitarias descalzas encabezado por la sierva de Dios Ángela Mª de la Concepción.

Para más información, adquirir reliquias,...: 

MM. Trinitarias Descalzas
Monasterio de la Purísima Concepción
C/ Fr. Juan Gil, 
C.P. 45820 El Toboso (Toledo)
Telf.: 925 197 173