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martes, 13 de mayo de 2014

Sierva de Dios Mª Rosario del Espíritu Santo Lucas Burgos


Nació en Almería en febrero de 1909, poco después sus padres la llevaron a Melilla, donde su razón se abrió muy pronto a Dios. Ella dice que a los tres años "el Señor sembraba en su corazón la semilla de la vocación eucarística; disfrutaba desde su más tierna infancia cuando veía incensar al Santísimo Sacramento. Pero fue el día de su primera Comunión, a los 10 años, cuando obsesionó su espíritu el ver los sagrarios abandonados. Las ideas del beato Manuel González daban fruto abundante en esta alma privilegiada. En los recreos del colegio visitaba a Jesús, pues "Él estaba solo y tenía que irse a sus pies". 

Almería desde el castillo medieval y junto a las orillas del Mar Mediterráneo, ciudad que la vió nacer.

   Vista aérea de Melilla, ciudad que la vió crecer.
 Plaza central de Melilla
Beato Manuel González García, obispo de Málaga y luego de Palencia, fundador de las Misioneras Eucarísticas de Nazareth (+1940).
Se Hace religiosa

En Málaga hizo sus estudios de enseñanza media, y a los trece años tomó la firme resolución de ser religiosa para adorar noche y día al Señor. Años más tarde busca Instituto donde poder realizar su vocación, y ninguno responde al ideal que Él ha puesto en su corazón. Aconsejada por el Director Espiritual del Colegio, opta por ingresar en las R R. de la Sagrada Familia donde se educaba, con la esperanza de ser destinada a la Casa de las Solitarias en Burdeos, donde tienen el Santísimo Expuesto en acción de gracias por un milagro ocurrido allí al principio de la fundación. Ingresa como Postulante en Hortaleza,  Madrid, el 1 de marzo de 1928. Toma el Hábito el 26 de septiembre del mismo año. Hace los primeros Votos en 1929, y la Profesión perpetua en 1932. 
Málaga
 Madrid
 Hermanas de la Sagrada Familia de Burdeos en África

Pero los designios de Dios sobre ella son otros. Pasados unos años, no sin antes reflexionarlo serenamente ante el Señor y debidamente aconsejada, deja la Congregación de la Sagrada Familia, a la que, no obstante, guardará siempre inmenso agradecimiento y cariño. 

 FUNDADORA LLENA DE AMOR EUCARÍSTICO

A finales del año 1943 da en Málaga los primeros pasos para la fundación de una Obra dedicada a la Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento. Es aprobada como Pía Unión en 1944 por el Sr. Obispo de Málaga, que, nombrado Arzobispo de Granada en 1946, en el aprecio y estima que profesa a la Madre y a la Obra, desea se establezca en su nueva diócesis la pequeña Comunidad. La Madre accede a su deseo y en 1947 se trasladan a Granada todos los miembros de la Pía Unión, donde quedará erigida como Congregación Religiosa de Derecho diocesano mediante decreto de 15 de septiembre de 1948, celebrándose solemnemente el acto de la erección canónica el 7 de octubre, fecha en que hacen públicamente los votos religiosos perpetuos la Madre Fundadora y los primeros miembros del Instituto de Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Inmaculada.
La sierva de Dios M. Mª Rosario del Espíritu santo con el Venerable Pío XII para la aprobación del instituto.

Atraídas por el ideal contemplativo, en su doble aspecto de Eucaristía y esclavitud mariana, se multiplican las vocaciones, y muy pronto se suceden nuevas fundaciones por el trabajo incansable de la Madre: Cuenca en 1949; Cáceres en 1951; Gerona y Salamanca en 1952; Orense en 1955; Jaén en 1956; Ferrol en 1958; y Córdoba 1959, última fundación que realizó la Madre.

 Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Inmaculada.
Breve Semblanza 

Dotada por Dios de cualidades naturales sobresalientes, formó su carácter entero, recto y sencillo en la meditación constante del Santo Evangelio. En él forjó lo mejor del espíritu de su Instituto, cuyo lema "Amor Inmolación" fue el compendio de su vida.

Profesó una devoción profunda a Nuestra Señora, gozándose siempre en su entrega filial a Ella.
Dio siempre ejemplo de heroicas virtudes, sobresaliendo el espíritu de fe, la confianza ciega, el amor ardiente a Dios, la caridad maternal para con todas sus hijas y la extraordinaria fortaleza de ánimo en todas las pruebas y sufrimientos que el Señor le enviara, y a pesar de las gravísimas enfermedades que siempre le aquejaron.

 Comunidad y fachada de convento de Cuenca


La nueva comunidad de Castellón que llegaron en el 2012 junto al obispo Mons. Casimiro Llorente.
Comunidad en oración al Santísimo Sacramento en Córdoba.
Una de la religiosas del Convento de Orense.
El Padre Aldama le ayuda

Dificultades serias surgidas en los primeros años de la fundación, en referencia al carisma del Instituto, mueven a la Madre a buscar en la Compañía de Jesús, a la que siempre profesó gran estima y veneración, algún Padre que la orientara y guiara. Con este motivo visita al Padre Provincial en Andalucía el 18 de julio de 1951.
 Nuestra Señora ampara la Compañía de Jesús al frente de sus iniciadores San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier.

Este le señala al Padre José Antonio de Aldama y Pruaño, quien, obedeciendo a su Superior, toma bajo su responsabilidad el asunto encomendado y se entrevista con la Madre dos días después, 20 de julio. Ya en este primer encuentro ambos se compenetran plenamente. Ambos, sin saberlo, habían sido preparados por Dios para realizar esta Obra en la Iglesia. En ambos existía desde antiguo la ilusión de un Instituto que diera culto de adoración al Santísimo Sacramento en unión íntima con la Virgen Inmaculada. Ayuda a la Madre con su orientación segura y, viendo se trata de un designio providencial de Dios, se une a ella para resolver las dificultades que amenazaban de momento y que impedían al Instituto desarrollar su vida en la Iglesia. La Madre, ya en este primer encuentro con el Padre, verdaderamente providencial, ve en él la ayuda que Dios le da para llevar adelante la Obra comenzada, según el carisma que el Señor le inspirara. Pone la Congregación en manos del Padre y lo reconoce Fundador con ella del naciente Instituto.

                          El Padre José Antonio de Aldama y Pruaño, un jesuita camino de los altares

A los cincuenta años coronó su vida

Sus últimos días en la tierra llevan un marcado sello de sufrimiento y dolor, que ella acepta y lleva con admirable paciencia, y con la alegría, serenidad y paz propias de un alma entregada y  que ha vivido a la voluntad de su Señor.
En esta paz y gozo entrega su vida en manos del Creador el 5 de enero de 1960, a los 50 años de edad. Sus restos mortales reposan en la Capilla de las Esclavas del Santísimo y de la Inmaculada en Córdoba. 

Interior de la Iglesia conventual de las madres en Córdoba y su fachada, donde reposan los restos de la Madre fundadora, en su última fundación en vida.


ORACIÓN (Para uso privado)

PARA ALCANZAR DEL SEÑOR GRACIAS POR INTERCESIÓN DE M. Mª ROSARIO DEL ESPÍRITU SANTO LUCAS BURGOS

¡Oh Dios Todopoderoso! Que movido por tu amor y compasión hacia los hombres, nos has dado a tu Hijo amado como Maestro y Modelo, alimento y compañero de nuestra peregrinación en la tierra, y pusiste en el corazón de tu hija ROSARIO el anhelo de acompañarle para que “no esté nunca solo”, inspirándole la creación de una Obra que le haga compañía día y noche en el Sacramento de la Eucaristía, y se consagre a la Virgen Inmaculada en esclavitud de amor. Por su total entrega a estos dos grandes Amores, centro e ideal de su vida, humildemente te suplicamos, Señor, te dignes glorificarle en la tierra, concediéndonos por su intercesión la gracia que con fervor te pedimos. Por Jesucristo nuestro Señor.  Amén. (Pídase la gracia). Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

(Con licencia eclesiástica)

Señor, haz ostentación de tus maravillas. Tú que salvas a los que en Ti sólo se confían.
¡Oh María, sin pecado concebida! Rogad por nosotros que recurrimos a Vos.

Para más información, estampas, reliquias, favores,..:

Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Inmaculada
Monasterio del Santísimo Sacramento
C/ Mayor de Santa Marina, 20
14001 CÓRDOBA


jueves, 8 de mayo de 2014

Venerable Consuelo del Inmaculado Corazón de María Utrilla Lozano


Mínima de Daimiel (1925-1956)

La Venerable Sierva de Dios Sor Consuelo Utrilla Lozano del Corazón Inmaculado de María nació el 6 de septiembre de 1925 en Daimiel (Ciudad Real), y dejó esta vida terrena el 9 de diciembre de 1956. Ella es una de estas jóvenes generosas que no solamente abrió su corazón a Cristo, sino que se entregó en totalidad a Él en la vida consagrada de las Monjas Mínimas, contemplativas orantes y penitentes, fundadas por San Francisco de Paula.
                                     Visión de san Francisco de Paula, Bartolomé Esteban Murillo. S. XVII

Sor Consuelo viene a formar parte de la aureola de santidad de la Iglesia que no cesa de iluminar a los que aún peregrinamos hacia la Patria definitiva.
                                                  Daimiel (La Mancha, Ciudad Real, España)

"Hábleme de Dios"

En la etapa de su niñez y adolescencia, marcada hondamente por la ausencia materna, su orfandad la llevará a ponerse en manos de María, en quien encuentra la mejor de las Madres. Ella será su camino para ir a Jesús.
                                                              Consuelito con 5 años

Consuelito es jovial, viva y transparente. Hay algo en ella que la distingue de las demás niñas de su edad; un ‘algo’ misterioso y divino que fluye espontáneamente al exterior y nos revela el don recibido de su particular inclinación hacia las cosas de Dios. Antes de hacer su primera comunión se quiso unir a las niñas que se preparaban para recibirla ese año a fin de conocer más a Jesús.

Ya en el comienzo de su adolescencia se acrecienta este peculiar deseo. Es significativo cómo a la edad de 13-14 años, de excursión con el colegio, en uno de los momentos de juego, ella se queda junto al Padre Marcial García C.P. que las acompañaba, y al preguntarle éste por qué no iba a jugar con las demás compañeras, le responde: "Usted, hábleme de Dios".

¿De dónde le arranca ese deseo? Su amor entrañable a la Virgen. No podía imaginar Sor Consuelo lo que su fidelidad al impulso de esta gracia, iba a suponer para ella, para cuantos la conocieron y para los que ahora palpamos su intercesión.

"Quiero ser santa y una santa joven"

 
Consuelito de niña.

Llegada la etapa juvenil, se acrecienta en la joven Consuelo un vivísimo deseo por alcanzar la santidad lo antes posible. Su singular espontaneidad al respecto es admirable: "Quiero ser santa y una santa joven".
A medida que crecía en edad, se desarrollaba ese ‘algo’ que la caracterizaba entre los demás, sin ruidos ni apariencias extrañas, en la más absoluta sencillez. Su rica personalidad, con los dones naturales y sobrenaturales que de Dios recibió, sirvió de base para que Él hiciese su labor de santificación.


Consuelo amaba intensamente al Señor, sólo de Él podía llenarse, de ahí su ardiente deseo por alcanzarle, deseo que ella misma expresaba con el impulso de su corazón juvenil: "No me conformaré con ir despacio; he de ir deprisa por el camino de la perfección".

                                                                                        Consuelo de joven.

El amor a Dios y el empeño constante por la santidad fueron forjando en la joven Consuelo un espíritu firme, recio y decidido. Es el momento de la determinación definitiva, de la opción fundamental. Consuelo centra su mirada en Aquel que plenifica su ser. Desde su relación personal con Cristo va descubriendo que Él la quiere para Sí, se sabe elegida y nota en su profundidad la exigencia de respuesta de vivir sólo para Él y opta libremente por abandonar todo para abrazar a quien es TODO.

                     Fachada e iglesia conventual del Monasterio de Ntra. Sra. de la Victoria de monjas mínimas de Daimiel.

Es ahora cuando ese ‘algo’ divino y misterioso comienza a definirse en nuestra joven mínima y la impulsa a entregarse al Amor. Dios ha puesto en ella un deseo patente de santidad que poco a poco va impregnando toda su vida. La respuesta está pronta: "la belleza y la juventud han de ser para Dios", ¿qué esperar?

"Lo importante es Gastarse por Cristo"

                                                                     La venerable con una imagen del Niño Jesús

No es una frase hecha, es una vivencia personal. Son palabras que reflejan y manifiestan toda una vida de entrega y fidelidad constante.
                                                                                     Sor Consuelo de Novicia

Es la última etapa de su corta existencia terrena. Es el culmen de su entrega total. Consuelo, radiante de felicidad, abraza la vida Mínima de San Francisco de Paula porque quiere entregarse a Cristo en pobreza y austeridad.

Tras su vida sencilla, humilde, pobre y penitente en el camino de la ‘minimez’, vive con radicalidad su opción por el amor a Cristo a través de María. Con su forma propia de ser supo empeñarse en el camino de la santidad sin otro objetivo que gastarse por Cristo y por los demás.

                                      La venerable rezando a la Madre, la Inmaculada Concepción

Sor Consuelo, abierta plenamente a la acción del Divino Espíritu, <decía muchas veces: "Que el Señor haga en dos años lo que ha de hacer en veinte". Y el buen Padre Dios escuchó su oración. El año 1954, Año Mariano, fue para S. Consuelo un año lleno de gracias, preludio de aquellos "dos" en que el Señor habría de obrar en ella lo que en otras personas obra en "veinte". En efecto, el día 22 de agosto de este mismo año, festividad entonces del Inmaculado Corazón de María, S. Consuelo hizo su ofrecimiento victimal a Dios por manos de María como pequeña hostia sonriente> (Crónica Años 1627-1956, Monasterio Ntra. Sra. de la Victoria - Daimiel, Libro II, p. 230). Dos años de enfermedad purificadora en el cuerpo y en el espíritu la llevarán a la configuración con Cristo Crucificado. No se notaba nada especial en ella, pero lo cierto es que no se conformó con caminar, sino que quiso volar hacia la santidad y el Señor aceptó su generosidad.
                                                                            Sor Consuelo un Cristo Crucificado

La radicalidad del lema de Sor Consuelo tiene su fuerza precisamente en que es un grito, un deseo hecho vida, y la realidad de un alma que ha experimentado la lucha diaria, que se ha tomado en serio la santidad, que probada por la enfermedad acrecienta heroicamente este deseo, que no cesa en su empeño y que se convierte finalmente en un auténtico testigo de Cristo.

                                              Sor Consuelo con una de las hermanas.

 Sor Consuelo con su comunidad de Daimiel

A los treinta y un años concluyó su peregrinación terrena, con sólo nueve años de permanencia en el monasterio. Pasados treinta y nueve años de su partida a la Casa Paterna, recibe de la Congregación para la Causa de los Santos el reconocimiento de haber vivido las virtudes evangélicas de una forma heroica a través del Decreto ‘Super Virtutibus’, que el Papa Juan Pablo II aprobó e hizo público el 15 de diciembre de 1995.
                                                      Comunidad de mínimas de Daimiel
 Realmente supo "¡Gastarse por Cristo!"

                                                    Sor Consuelo el día de su partida al cielo





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Madres Mínimas
Monasterio Ntra. Sra. de la Victoria
C/ Mínimas, 13  
C.P. 13250  Daimiel (Ciudad Real, ESPAÑA)
Teléfono 926.850357
http://www.minimas.org/huella.aspx?t=1&h=1&id=4
http://unaexperienciavocacional.com/index.php/galeria-2/sor-consuelo
http://www.santaisabelysanjoaquin.org/minimos/Menu/Sor%20Consuelo.html

Uno de sus libros: