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jueves, 11 de diciembre de 2014

Santa Mª Maravillas de Jesus



María Maravillas Pidal y Chico de Guzmán, que al entrar en la vida religiosa tomó el nombre de Maravillas de Jesús, nació en Madrid el 4 de noviembre de 1891 y falleció en el convento de La Aldehuela de Getafe,1 el 11 de diciembre de 1974. Es considerada una de las grandes místicas del siglo XX.2

María Maravillas fue bautizada ocho días después de nacer en la parroquia de San Sebastián de Madrid con el nombre de María Maravillas Pidal y Chico de Guzmán.

 Fachada de la Parroquia de san Sebastián de la calle de Atocha de Madrid.
Interior de la Parroquia de san Sebastián de la calle de Atocha de Madrid.

Su padre fue don Luis Pidal y Mon, segundo marqués de Pidal, y su madre doña Cristina Chico de Guzmán y Muñoz, nieta y sobrina de los condes del Retamoso y sobrinonieta del duque de Riánsares, de la Reina Gobernadora que fue su madrina y de los marqueses de Remisa. Luis Pidal fue primeramente Ministro de Fomento y más tarde embajador de España ante la Santa Sede.

Luis Pidal y Mon (1842-1913). Ministro de Fomento durante el primer mandato de Francisco Silvela y Presidente del Consejo de Estado de España y embajador de España ante la Santa Sede.

Ingresó como carmelita descalza en el Carmelo del Sgdo. Corazón de Jesús y san José de san Lorenzo del Escorial (Madrid) el 12 de octubre de 1919. Hizo sus votos religiosos en el año 1921

 Carmelo del Sgdo. Corazón de Jesús y san José de san Lorenzo del Escorial (Madrid)
 Gráfico donde se expresa la inspiración de Nuestro Señor Jesucristo de fundar un carmelo en el Cerro de los Ángeles, Getafe, junto al Monumento del Sagrado Corazón de Jesús para reparar el daño que los hombres le hacían con sus pecados, los hombres los amados de Dios.

En 1923, por inspiración divina, tomó la decisión de fundar un convento de Carmelitas descalzas en Getafe en el Cerro de los Ángeles, junto al monumento levantado en el centro geográfico de España. El obispo de Madrid-Alcalá, Leopoldo Eijo y Garay, acogió y se entusiasmó con la idea y en 1924 la Hermana Maravillas y otras tres monjas carmelitas de El Escorial se instalaron provisionalmente en una casa de Getafe para atender desde allí la edificación del convento. El 30 de mayo de 1924 hizo su profesión solemne, y en junio de 1926 fue nombrada priora de la comunidad del convento de El Cerro (Madrid), que fue inaugurado el 31 de octubre de 1926.
 El obispo de Madrid-Alcalá, Leopoldo Eijo y Garay,
 Fachada del Convento de Nuestra Sra. de los Ángeles y del Sgdo. Corazón de Jesús del Cerro de los Ángeles
 Presbiterio del Convento de Nuestra Sra. de los Ángeles y del Sgdo. Corazón de Jesús del Cerro de los Ángeles

Durante la persecución religiosa en España a partir de 1931, la Madre Maravillas pasaba todas las noches muchas horas orando desde su Carmelo y solicitó y obtuvo permiso del papa Pío XI para salir con su comunidad. En julio de 1936 las Carmelitas fueron expulsadas de su convento y llevadas detenidas a las Ursulinas de Getafe. Después se refugiaron en un piso de la calle Claudio Coello de Madrid, donde pasaron catorce meses. En 1937 la Madre pudo salir con su comunidad de Madrid y, pasando por Lourdes, entró en España para instalarse en Las Batuecas (Salamanca). Allí, a petición del obispo de Coria-Cáceres, fundó un nuevo Carmelo. En 1938 hizo voto de hacer siempre lo más perfecto. En marzo de 1939 regresó al Cerro de los Ángeles.
 Desierto Monasterio de san José de las Batuecas (Salamanca)
Realizó varias fundaciones de conventos, como el de Mancera de Abajo (Salamanca), en 1944; el de Duruelo (Ávila), en 1947; el de Cabrera (Salamanca) en 1950; el de Arenas de San Pedro (Ávila), en 1954; el de San Calixto, en la sierra de Córdoba, en 1956; el de Aravaca (Madrid), en 1958; y en 1961 el de La Aldehuela (Getafe, Madrid), en el que fue elegida priora y vivió hasta su muerte. También fundó el Carmelo de Montemar-Torremolinos (Málaga), en 1964. Antes de la Guerra civil española había fundado un convento en Kottayam (La India), en 1933.
Esquema de todos los Carmelos fundados o reformados por la santa

 Monasterio de "Nuestra Señora del Carmen y San Juan de la Cruz" de Mancera (Salamanca)
 Convento de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz de Duruelo (Ávila)
 Convento de Cristo Crucificado de Cabrera (Salamanca)
Convento de la Inmaculada y San José de Arenas de san Pedro (Ávila)
Convento de Ntra. Sra de la Sierra de San Calixto, Hornachuelos, (Córdoba)
Carmelo descalzo de Aravaca, Pozuelo, Madrid.
 Exterior del Carmelo descalzo del Sagrado Corazón de Jesús y san José de La Aldehuela, Getafe, Madrid.
Interior de la iglesia del Carmelo descalzo del Sagrado Corazón de Jesús y san José de La Aldehuela, Getafe, Madrid.
 Celda de una carmelita descalza de La Aldehuela.
Refectorio del Carmelo de La Aldehuela
 Exterior del Carmelo descalzo de Montemar

 Interior del Carmelo descalzo de Montemar
1ª Comunidad de carmelitas descalzas de Montemar

Vista aérea del Carmelo descalzo de Montemar

Tuvo como directores espirituales a religiosos que murieron con fama de santidad. Entre ellos cabe destacar a los padres Alfonso Torres S.J, Florencio del Niño Jesús OCD y Valentin de San Jose OCD.
Desde la clausura de La Aldehuela fundó un colegio para niños pobres, e hizo construir una barriada con numerosas casas y una iglesia. Sus restos mortales se depositaron en la iglesia del Carmelo de La Aldehuela, en cuyo convento falleció.

Carisma personal

María de las Maravillas de Jesús se interesó profundamente por los problemas del prójimo, especialmente por las carencias económicas, pero siempre bajo un prisma espiritual. "No quiero la vida más que para imitar lo más posible la de Cristo", había escrito.
Los carmelos fundados por Maravillas de Jesús, se caracterizaron por la vida en pobreza propia de los conventos carmelitas: sin rentas, con edificios pequeños, con trabajo manual para su sustento.

Canonización

Fue beatificada en Roma por el papa Juan Pablo II el día 10 de mayo de 1998. También Juan Pablo II, la canonizó en Madrid, el 4 de mayo de 2003, juntamente con Santa Genoveva Torres, san Pedro Poveda, santa Ángela de la Cruz y san José María Rubio S.J.; el mismo Papa dio la primera comunión a su sobrino biznieto Carlos Johansson De Soto el mismo día de su canonización. Dos sanaciones milagrosas en España y Argentina, corroboradas por la medicina, resultaron decisivas para dar luz verde a la canonización de la religiosa española.
Su festividad se celebra el 11 de diciembre, en conmemoración de la fecha de su muerte.

Placa en la Cámara Baja

Se suscitó una polémica en torno a la colocación de una placa en la Cámara Baja en honor a la carmelita en el 2008.
La Madre Maravillas nació en el solar donde hoy están algunas dependencias del Congreso de los Diputados. Por esa razón, la Mesa del Congreso adoptó el 4 de noviembre del 2008, a instancias del diputado del Partido Popular y vicepresidente primero de la Cámara, Jorge Fernández Díaz, la decisión de colocar en dependencias parlamentarias una placa en homenaje a la monja madrileña. El 13 de noviembre, el diputado de ICV, Joan Herrera, protestó ante el presidente del Congreso, José Bono, por esa decisión y expresó su "firme oposición" a la misma. Ese mismo día el PNV apoyó la iniciativa dentro de la "normalidad laica" y CIU expresaba su "máximo respeto". El 14 de noviembre, el grupo parlamentario de ERC-IU-ICV pidió formalmente a la Mesa del Congreso que reconsiderase su decisión porque vulneraba el principio de aconfesionalidad del Estado. El 18 de noviembre, varios parlamentarios socialistas expresaron su malestar por este asunto en la reunión del grupo socialista. Su portavoz, José Antonio Alonso, asumió esta posición, diciendo que no era partidario de la iniciativa y mostrándose convencido de que no se llevaría a término. El 18 de noviembre, José Bono, que apoyó el homenaje a la monja Maravillas, fue captado por una cámara de televisión mientras aludía en términos despectivos a sus compañeros socialistas en relación con este asunto. Finalmente, el 19 de noviembre la Mesa de la Cámara, reunida de urgencia por su presidente, acordó por unanimidad no instalar la placa ante la falta de consenso entre los grupos.

Parroquia Santa Maravillas de Jesús

El 14 de diciembre de 2008, el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, inauguró una parroquia en honor de Santa Maravillas de Jesús en la diócesis de Madrid, ciudad que la vio nacer.
Situada en el PAU de Carabanchel, tiene su sede efinitiva en la calle Los Morales 64 desde el 16 de juio de 2013. Antiguamente, la parroquia estuvo situada en la calle Patrimonio de la Humanidad 12, en un local alquilado de unos 100 metros cuadrados, pero en el que la parroquia funcionaba ya a pleno rendimiento. El 25 de octubre de 2011 fue colocada la primera piedra por el citado Cardenal Arzobispo de Madrid. Desde entonces comenzaron las obras de construcción del nuevo complejo parroquial bajo la dirección del arquitecto D. Diego Cano, y la supervisión del párroco, D. Ignacio Loriga.
Todos los días 11 de cada mes se venera la reliquia de la Santa en las misas correspondientes.

Existe una parroquia dedicada en honor a Santa Maravillas de Jesús en la diócesis de Getafe. Es una parroquia de nueva planta, y está ubicada en la plaza de Francisco Tomás y Valiente s/n.
Parroquia de Santa Maravillas de Jesús en Getafe, inaugurada en 2003 por el siervo de Dios Mons. Francisco José Fernandez Pérez Golfín, primer obispo de Getafe (+ 2004)

Referencias

  1. Carretera de San Martín de la Vega, Km. 7,5, Getafe, Madrid. Véase artículo del digital Getafe Capital.com [1] de 24 de junio de 2008.
  2. Véase artículo biográfico de la Conferencia Episcopal [2].

Bibliografía

  • Madre Maravillas de Jesús, Carmelita descalza: semblanza, publicado por las Carmelitas descalzas de La Aldehuela, Getafe 1994.
  • Era así Maravillas de Jesús, publicado por las Carmelitas descalzas de La Aldehuela, Getafe 1993.

María de las Maravillas Pidal y Chico de Guzmán nació en Madrid el día 4 de noviembre de 1891, la menor de cuatro hermanos; fue bautizada en la Parroquia de San Sebastián a los ocho días y confirmada en 1896. Hizo su primera comunión en 1902. Sus padres, don Luis y doña Cristina, eran los marqueses de Pidal. Don Luis había sido Ministro de Fomento y en aquellas fechas era Embajador de España ante la Santa Sede. Fue educada en sus primeros años especialmente por su abuela materna, Patricia Muñoz, y ya desde niña experimentó una llamada a consagrarse al Señor en virginidad. Mientras estudiaba en casa, durante su adolescencia y juventud se dedicó a obras de caridad, ayudando a muchas familias necesitadas.

Leía frecuentemente las obras de Santa Teresa de Jesús y de San Juan de la Cruz y, cautivada por sus vidas y experiencias espirituales, decidió entrar en las Carmelitas Descalzas de El Escorial (Madrid) donde ingresó el 12 de octubre de 1919 recibiendo el nombre de Maravillas de Jesús. Con este motivo D. Pedro Poveda -que será canonizado juntamente con ella- le escribió una carta de felicitación, a la que contestó agradecida. Tomó el hábito en 1920 e hizo su primera profesión en 1921. Allí mismo, detrás de la celosía que da al sagrario de la Iglesia conventual, recibió en 1923 la inspiración de fundar un Carmelo en el centro geográfico de España, El Cerro de los Ángeles, donde se había levantado el monumento al Sagrado Corazón de Jesús justamente el año en que ella había carmelita descalza.
El obispo de Madrid-Alcalá, Mons. Eijo y Garay acogió y se entusiasmó con la idea y en 1924 la Hermana Maravillas y otras tres monjas carmelitas de El Escorial se instalaron provisionalmente en una casa de Getafe para atender desde allí la edificación del Convento. En esa casa hizo su profesión solemne el 30 de mayo de ese mismo año. En 1926 fue nombrada, por el obispo Eijo, priora de la comunidad y el 31 de Octubre se inauguraba el nuevo Carmelo de El Cerro de los Ángeles.
Como ya entonces acudieron muchas vocaciones, la Madre Maravillas vio en ello una señal de Dios para fundar nuevas “casas de la Virgen”. En 1933, a petición del obispo, misionero carmelita, Mons. Arana, fundó otro Carmelo en Kottayam (India) enviando a ocho monjas. A ella no le permitieron ir sus superiores.
Durante la persecución religiosa en España a partir de 1931 pasaba todas las noches muchas horas orando desde su Carmelo, contemplando el monumento al Sagrado Corazón, y solicitó y obtuvo permiso del papa Pío XI para salir con su comunidad, exponiendo sus vidas, si llegara el momento de defender la sagrada imagen, en caso de ser profanada. En julio de 1936 las Carmelitas fueron expulsadas de su Convento y llevadas detenidas a las Ursulinas de Getafe. Después se refugiaron en un piso de la calle Claudio Coello, 33, de Madrid, donde pasaron catorce meses de sacrificios, privaciones, registros y amenazas, deseando recibir la gracia del martirio. En 1937 la Madre pudo salir con su comunidad de Madrid y, pasando por Lourdes entró en España para instalarse en el abandonado “desierto” de Las Batuecas (Salamanca), que había podido adquirir antes de la guerra. Allí y a petición del obispo de Coria-Cáceres fundó un nuevo Carmelo. En 1938 hizo voto de hacer siempre lo más perfecto. En marzo de 1939 pudo volver a recuperar, totalmente destruido en la guerra, el de El Cerro de los Ángeles, donde fue elegida nuevamente priora. En este tiempo dio testimonio de fe, heroísmo y fortaleza, prudencia y serenidad y de una extraordinaria confianza en Dios.
Desde entonces y en muy pocos años realizó las fundaciones de otros muchos Carmelos: en 1944 el de Mancera de Abajo (Salamanca); en 1947 el de Duruelo (Ávila), cuna de la reforma carmelitana de San Juan de la Cruz; en 1950 traslada la comunidad de Las Batuecas, -cediendo este “desierto” a los padres carmelitas descalzos-, a Cabrera (Salamanca); en 1954 el de Arenas de San Pedro (Ávila); en 1956 el de San Calixto, en la sierra de Córdoba; en 1958 el de Aravaca (Madrid); en 1961 el de La Aldehuela (Madrid), en el que es elegida priora y en él vivió hasta su muerte; en 1964 el de Montemar-Torremolinos (Málaga).
Además, con hermanas de algunos de los Carmelos fundados por ella, ayudó en 1954 al de Cuenca (Ecuador), en 1964 al de El Escorial y en 1966 al de La Encarnación de Ávila, donde había entrado y vivido Santa Teresa de Jesús durante treinta años. En 1960, en Talavera de la Reina (Toledo), edifica un convento, también con iglesia de nueva planta, para los padres carmelitas descalzos. En su vida, además del P. Alfonso Torres, S.J. fueron sus directores espirituales el P. Florencio del Niño Jesús, O.C.D., y el P. Valentín de San José, O.C.D.
Desde el Carmelo de La Aldehuela, la Madre Maravillas, donde pasó sus últimos catorce años, continuó atendiendo las necesidades de todos esos Carmelos e, incluso desde la clausura, realizó una labor social como la construcción de viviendas prefabricadas y la ayuda en la construcción de una barriada de doscientas viviendas. A sus expensas hizo edificar también una Iglesia y un colegio. Sostuvo económicamente a distintos seminaristas para que pudieran llegar a ser sacerdotes, realizó una fundación benéfica para sostener a religiosas enfermas, compró una casa en Madrid para alojar a las carmelitas que tuvieran necesidad de permanecer algún tiempo en tratamientos médicos y costeó al Instituto Claune la edificación de una clínica para religiosas de clausura. En la iniciativa y desarrollo de estos servicios caritativos, que solía empezar sin medios económicos, confiaba siempre en la Providencia de Dios, que nunca le faltó.
Se sentía feliz de ser carmelita descalza, “hija de nuestra santa madre Teresa” y consideraba un tesoro la vida y los textos de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. Siguiendo las directrices del Concilio Vaticano II, que aconseja la unión o asociación de monasterios de vida contemplativa, en 1972 obtuvo la aprobación de la Santa Sede de la “Asociación de Santa Teresa”, integrada por los Carmelos fundados por ella -y por otros que entonces se adhirieron- y, en 1973, fue elegida Presidenta. En los conventos en que vivió había sido elegida Priora de la Comunidad, -en total cuarenta y ocho años-, mostrando a la vez a sus hermanas caridad y firmeza, ánimo y consuelo, pidiendo siempre el parecer de las demás. Irradiaba paz y dulzura en sus palabras y gestos, de tal forma que quienes la trataron salieron siempre agraciados con su testimonio de amor Dios y de disponibilidad a la Iglesia como fiel hija suya.
La Madre Maravillas de Jesús es una de las grandes místicas de nuestro tiempo. Vivió una maravillosa experiencia de su unión con Dios, con una rica vida interior como se refleja en las cartas íntimas a sus directores espirituales, que sólo se han conocido después de su muerte. Pasó por la vivencia de “las noches” y por el gozo del amor profundo de Dios y de su respuesta de amor a Él. La capacidad de contagiar el amor de Dios le provenía de su unión con Él y de su gran capacidad y disposición para la oración. Expresaba: “Me abraso en deseos de que las almas vayan a Dios”. Durante toda su vida se entregó amorosamente al cumplimiento de la voluntad de Dios, y en la última etapa, ofreciendo su enfermedad y dando testimonio: “Lo que Dios quiera, como Dios quiera, cuando Dios quiera” solía repetir a sus hijas. Amó y vivió la pobreza y humildad heroicamente, infundiendo este espíritu en sus hermanas. Destacó también por su fidelidad al ideal teresiano.
Ya en 1962 había tenido un trastorno circulatorio del que se repuso. En 1972 sufrió un paro cardíaco del que se recuperó, pero su salud quedó ya muy quebrantada. En la solemnidad de la Inmaculada de 1974, recibió la Unción de los enfermos y el santo Viático. Murió, a los 83 años, en el Carmelo de La Aldehuela, el 11 de diciembre de 1974, rodeada de sus hijas y repitiendo: “¡Qué felicidad morir carmelita!”.
Fue beatificada en Roma por el Papa Juan Pablo II el día 10 de mayo de 1998, sus reliquias permanecen en la Iglesia del Carmelo de La Aldehuela (Madrid) y su memoria litúrgica se viene celebrando el 11 de diciembre.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Órdenes mendicantes después de la reforma teresiana.IV

AGUSTINAS DESCALZAS

 La antigua comunidad de las agustinas descalzas de Alcoi
 La antigua comunidad de las agustinas descalzas en Alcoi hoy en Benigánim
La comunidad de las agustinas descalzas en Benigánim

La Orden de las Agustinas Descalzas tuvo su origen en las ansias de San Juan de Ribera (1532-1611), Arzobispo de Valencia, por reformar la vida monástica femenina y conducirla a su pureza y perfección evangélicas. Entusiasmado por la Reforma llevada a cabo por Santa Teresa de Jesús, puso todo su empeño en que la Santa fundase en la Archidiócesis valenciana. Dicha fundación no pudo llevarse adelante pero el santo obispo no cesó en su empeño. En 1597 daba la aprobación para la fundación de un monasterio de monjas en la localidad de Alcoy. A dichas monjas les dio por Regla la de San Agustín y por Constituciones las de las Carmelitas Descalzas redactadas por Santa Teresa de Jesús, incluyendo algunas modificaciones. El hábito es así mismo idéntico al de las Carmelitas Descalzas aunque de color negro según la tradición agustiniana.

 San Juan de Ribera, arzobispo de Valencia (España)

Las monjas Agustinas Descalzas son de estricta clausura papal, tienen dos horas diarias de oración mental, reina en sus conventos el aire de familia y sencillez de vida teresiana y tienen recreaciones en las que realizan labores. La austeridad de sus conventos y el número reducido de monjas (hasta 21) también es característico de esta descalcez agustianiana- teresiana. Las Agustinas Descalzas se caracterizan por su intensa devoción eucarística y su espíritu de reparación. Diariamente adoran el Santísimo Sacramento expuesto en sus iglesias conventuales.

 Cuentan con dos beatas en el monasterio de Benigánim

Beata Josefa Mª de santa Inés
En contraste con las Carmelitas Descalzas, las Agustinas Descalzas, por deseo expreso de San Juan de Ribera, siempre estuvieron sujetas a la jurisdicción del obispo diocesano. En las dos primeras fundaciones (Alcoy y Denia) estuvo muy presente la colaboración del P. Jerónimo de la Madre de Dios (Gracián), hijo predilecto de la Santa de Ávila. En su momento de máximo apogeo la Orden llegó a contar con 10 monasterios. La desamortización de Mendizábal y la Guerra Civil de 1936 supusieron la pérdida de varios monasterios. Terminada la Guerra, con mucho sacrificio y en extrema pobreza, la Orden comenzó su proceso de restauración. Tras la Sponsa Christi del venerable Pío XII la Orden se federó en 1957 y obtuvo la atención espiritual de los frailes Agustinos Recoletos.

Tras el Concilio Vaticano II y la subsiguiente crisis de vocaciones, las Agustinas Descalzas han ido cerrando comunidades. Las últimas en cerrar la Ollería en 2009 (Valencia) y Alcoy en 2013 (Alicante), donde en un gesto de generosidad y solidaridad eclesial han cedido sus monasterios a las Siervas del Señor y de la Virgen de Matará  y a las Carmelitas Mensajeras del Espíritu Santo, respectivamente. Actualmente, la Orden cuenta con dos monasterios. Benigánim y Murcia

Agustinas Descalzas
Monasterio de la Purísima y la Beata Inés
Leonor Ortiz 4
46830 Benigánim (Valencia)

Agustinas Descalzas
Monasterio del Corpus Christi
Plaza de las Agustinas 4
30005 Murcia

Órdenes mendicantes después de la reforma teresiana.III

TRINITARIOS DESCALZOS


La reforma de la Orden Trinitaria fue obra de San Juan Bautista de la Concepción (1561-1613). Nacido en Almodóvar del Campo (Ciudad Real) el 10 de julio de 1561 y fallecido en Córdoba el 14 de febrero de 1613. Fue canonizado por Pablo VI el 25 de mayo de 1975, y propuesto a la Iglesia como un santo de la renovación. En Valdepeñas (Ciudad Real) se establece la primera comunidad de trinitarios descalzos. Con el breve Ad militantes Ecclesiae (1599) el papa Clemente VIII da validez eclesial a la Congregación de los hermanos reformados y descalzos de la Orden de la Santísima Trinidad, instituida para observar con todo su rigor la Regla de san Juan de Mata.

san Juan Bautista de la Concepción

Hoy la única rama de trinitarios existente es la fundada por Juan Bautista de la Concepción, pues los trinitarios calzados desaparecieron en 1897, con el fallecimiento de su último superior general, padre Antonio Martín y Bienes.

Juan Bautista de la Concepción fundó 18 conventos de religiosos y uno de religiosas de clausura. Vivió y transmitió a sus hijos un intenso espíritu de caridad, oración, recogimiento, humildad y penitencia, poniendo especial interés en mantener viva la entrega solidaria a los cautivos y a los pobres. La relación de los trinitarios con la Trinidad, como centro vital y fuente de la caridad que redime, es un tema central en sus vivencias y enseñanzas.

Aunque poco conocido, Juan Bautista de la Concepción está en la constelación de los grandes escritores místicos españoles del siglo de Oro. La Biblioteca de Autores Cristianos (la BAC) ha publicado tres grandes volúmenes de su obra y tiene en prensa el cuarto. Se trata de un autor con una deuda histórica, pues si bien tiene el puesto que se merece en los altares, no se le ha colocado aún en la hornacina del altar de la literatura espiritual que le corresponde.

En la obra literaria del Reformador trinitario se encuentra toda clase de materias espirituales. Su personal vivencia de la unión mística le dicta profundos tratados sobre la unión con Cristo, los dones del Espíritu Santo, la experiencia de la cruz y el conocimiento espiritual. Su doctrina espiritual se orienta a la unión personal con Dios Trinidad, presente en lo más profundo del alma. Para él la perfección está en abandonarse al amor transformante de Dios. La santificación del creyente es el proceso de asimilación a Cristo crucificado. Cristo es nuestro ideal, nuestro camino; su cruz, nuestra cruz, es la fragua de la santidad. Juan Bautista de la Concepción es un escritor original y profundo en las ideas, popular y rico en la expresión. Tiene una prosa armoniosa, con largos periodos, tintada de humor, de anécdotas, de ejemplos y referencias al reino vegetal, mineral y animal. Domina y conoce a los santos padres de la Iglesia y la Biblia y es su referencia obligada y constante. Quien se adentra en los surcos de su obra literaria fácilmente descubre una simbiosis de Cervantes y Juan de la Cruz.

TRINITARIAS DESCALZAS



 El siglo XVII es para nuestra Orden un tiempo de reformas. 

Tanto es así que aparecen hasta tres ramas diferentes de monjas trinitarias, a saber, calzadas, descalzas y recoletas.  

Propiamente dicho, las monjas calzadas no aparecen pues es la rama que viene de lo antiguo y que no es reformada y que continúa con su forma de vida. Se fundan dos monasterios más de esta rama, uno en Valladolid, 1632, y otro en Mocampo (Portugal), 1661.

San Juan Bautista de la Concepción, reformador de los frailes trinitarios, funda una nueva rama de monjas, las monjas descalzas, a pesar de los impedimentos de sus propios hermanos trinitarios. Así se funda en Madrid el monasterio que hoy día está en la calle Lope de Vega, en 1612. En este monasterio profesa como monja trinitaria, entre otras, sor Marcela Lope de Vega, hija del archiconocido poeta y dramaturgo español del siglo de oro. De este monasterio saldrá una nueva fundación en Lima, Perú, en 1681. De esta forma la orden comienza a expandirse por América.


Por último la Venerable Ángela María de la Concepción funda una tercera rama de monjas trinitarias, llamadas recoletas, en el monasterio de El Toboso, en la provincia de Toledo. Tras muchos avatares, sale del monasterio de Medina del Campo y consigue poner en marcha una nueva comunidad en 1680 con el ideal reformador de los tiempos que viven.

 Una monja trinitaria descalza.
 Una comunidad trinitaria de América
 Comunidad trinitaria de El Toboso (Toledo)
 Comunidad trinitaria de Madrid, donde reposan los restos del gran literato D. Miguel de Cervantes

Órdenes mendicantes después de la reforma teresiana.II

MERCEDARIOS DESCALZOS

 La comunidad de mercedario descalzos de Toro (Zamora)
Mercedarios descalzos

"La Orden es un Instituto clerical de derecho pontificio que orgánicamente se compone de religiosos, clérigos y no clérigos, que se consagran a Dios y al servicio de la Iglesia solemnemente por los tres votos comunes de perfección evangélica, añadiendo uno especial en virtud del cual el mercedario promete dar la vida, como Cristo la dio por nosotros, si fuere necesario, para salvar al cristiano que se halla en extremo peligro de perder la Fe, en las nuevas formas de cautividad; goza de propia autonomía para un servicio más universal y eficaz al Reino de Dios, en el que todos los hermanos participan, aunque de diversas formas, según la variedad de vocación; participan de iguales derechos y deberes a norma de estas Constituciones; llevan como signo de consagración el hábito y calzado tradicionales.
          El título oficial de la Orden es: "Orden de Descalzos de Nuestra Señora de la Merced, Redención de Cautivos Cristianos", o en su forma abreviada: "Padres Mercedarios Descalzos"; y después del nombre del religioso, las siglas: O.M.D." ( Constituciones, n.13).
          "Nuestra Orden se eleva y constituye primordialmente sobre el fundamento de la caridad como una verdadera sociedad en la Iglesia de Cristo, que tiene por Padre a Dios, por hermano a Cristo y por madre a la Iglesia, en la que la muchedumbre de los creyentes tiene un corazón y una sola alma (Hech 4,32).
          Intenta realizar en sí misma en toda su plenitud los consejos de perfección mediante la práctica de una perfecta vida común, expresada y fomentada por la unión fraterna y el don de la vida religiosa, asociando su mente y sus fuerzas a todos los operarios evangélicos, cuya misión es extender el Reino de Dios; pero de modo más directo con todas las fraternidades mercedarias que sienten y viven del mismo anhelo de la caridad redentora del santo Fundador" (Constituciones, n.14).
          "Es característico de nuestra Recolección ser contemplativa y activa, de modo que ambos aspectos se integran armónicamente y se complementan, pues la contemplación y la acción son en la Iglesia manifestaciones vitales del mismo amor: "Nadie debe ser tan ocioso que en el mismo ocio no piense en la utilidad del prójimo, ni tan activo que no busque la contemplación de Dios".
          Así pues, toda la vida religiosa de los miembros de nuestra Orden ha de estar saturada de espíritu apostólico y toda su acción apostólica ha de estar animada por el espíritu religioso.
"Todos los miembros de la comunidad se ayudan mutuamente en la acción y en la contemplación" (Constituciones, n. 21).

MERCEDARIAS DESCALZAS

Las Mercedarias Descalzas son una Orden de vida contemplativa que tuvo su origen en el siglo de oro de las Reformas de las comunidades religiosas en España. En la Orden de la Merced, fundada por San Pedro Nolasco, destacó la figura de Fray Juan Bautista del Santísimo Sacramento, reformador y fundador de la Descalced Mercedaria. Fray Juan Bautista vivía una vida entregada por entero a la oración y al ejercicio de las virtudes, lo que fructificaba en su apostolado redentor entre las almas. Sin embargo, veía la decadencia de su Orden y anhelaba una reforma al modo de la que habían llevado a cabo Carmelitas, Trinitarios y Agustinos: "Son muchos los Religiosos de la Merced que, bajo el pretexto de encontrar mayor perfección en el sendero de la virtud, cambian su hábito por el de otras Órdenes ya reformadas. ¿No podrían remediarse estas mudanzas si, al fin, se llevase a cabo una auténtica Reforma dentro de la Orden de la Merced?". El deseo de Fray Juan Bautista era ver su Orden restituida a la estrechez de su principio y perfección en que la impuso su glorioso Fundador San Pedro Nolasco. El 8 de mayo de 1603, en la capilla de Nuestra Señora de los Remedios de Madrid, tomaban el nuevo hábito reformado seis Mercedarios, sembrando así el inicio de la que será una nueva Orden en la Iglesia. Fray Juan Bautista fallecía el 5 de octubre de 1616.


De la mano de la Descalced Mercedaria de los frailes, numerosas mujeres habían solicitado vivir este mismo espíritu de vida centrada en Dios, con mayor pobreza y penitencia. Estas mujeres eran llamadas “beatas”, vestían el hábito reformado y profesaban votos privados, viviendo en sus propias casas. Siguiendo las directrices del Santo Concilio Tridentino se constituyeron en comunidad religiosa de clausura.

  Beata Mariana de Jesús, iniciadora de las mercedarias descalzas

El primero de sus monasterios fue el de Lora del Río, fundado el 8 de junio de 1617. A éste les siguieron diversas fundaciones que llegaron a extenderse por los territorios americanos del Imperio Español y por Italia. Las fuerzas anticlericales suprimieron varios de los monasterios, quedando en la actualidad cinco en España y uno en la India, fundado en 1997.

Las monjas Mercedarias Descalzas se rigen por la Regla de San Agustín y por Constituciones propias que recogen el espíritu de la Reforma centrado en la vida sencilla toda para Dios, en la oración continua, la fraternidad gozosa… todo ello orientado a la finalidad redentora de la liberación de la esclavitud del pecado al que tantos hombres se encuentran sometidos. Su vida transcurre dedicada a la alabanza redentora, con el rezo del Oficio Divino, dos horas prescritas de oración mental, y dedicadas a diversos trabajos en los obradores de dulces, en labores de bordados, etc. Siguiendo la norma de Santa Teresa de Jesús, el número máximo de monjas por monasterio es de 21.

 Mercedarias Descalzas de Arcos de la Frontera (Sevilla)



viernes, 28 de noviembre de 2014

Órdenes mendicantes después de la reforma teresiana.


Cómo en la anterior entrada, en este iremos viendo la influencia teresiana en las órdenes mendicantes de la época, especialmente en España.

CARMELO CALZADO

Los Carmelitas nacieron, hacia finales del siglo XII, de un grupo indefinidos, no bien conocido de laicos, peregrinos y cruzados que, cansados de la guerra o deseosos de aguardar la definitiva venida del Señor que, según la mentalidad apocalíptica, tendría lugar en Jerusalén, se retiraron a la montaña del Carmelo, donde adoptaron el estilo de vida eremítico, en boga por aquel entonces, como oposición y reforma al movimiento monástico. Estos primeros Carmelitas se dedicaron a la oración y la meditación de la Palabra de Dios.

Aquellos primeros carmelitas, antes de estructurarse en colegio, lo que tendrá lugar con la Regla, eran ermitaños independientes, por libre, que buscan la perfección a través de la soledad, en donde tratar de luchar contra el diablo -el combate con el diablo, propio de la espiritualidad del desierto- y contra todos los enemigos del hombre verdaderamente cristianos, las pasiones. Posteriormente,

En un segundo momento, entre 1206-1214, pidieron a san Alberto Avrogardo, patriarca de Jerusalén, residente en San Juan de Acre que les diese una Regla, una formula de vida, por la que regirse, y en la que define el ideal carmelitano como “vivir en obsequio de Jesucristo, sirviéndole fielmente con corazón puro y buena conciencia”.

La falta de seguridad en Tierra Santa provoca que, a partir de 1220, los Carmelitas comiencen su emigración hacia Europa estableciéndoos en Chipre, Sicilia, Francia, Inglaterra. En 1291, con la caída de San Juan de Acre, se acaba con la presencia de los Carmelitas en el Monte Carmelo.

La mitigación de la Regla, las adaptación de la misma a las nuevas exigencias de la vida religiosa, por parte de Inocencio IV, 1247, es el punto de partida de la adaptación de la Orden del Carmen de sus orígenes eremíticos al esquema de vida mendicante, al permitirse a los Carmelitas fundar sus conventos en las ciudades y dedicarse a predicar y confesar al igual que los otros Mendicantes, aunque no será hasta el II Concilio de Lyón cuando oficialmente sean considerados Mendicantes, al lado de los Dominicos, Franciscanos, y Ermitaños de San Agustín.

Establecidos en Europa, y buscando señas de identidad con las que poder ser reconocido por la gente, desarrollan la devoción al profeta Elías, al que presenta en su doble vertiente, como prototipo de del ermitaño dedicado por entero a la contemplación, y por otra parte como modelo de vida mixta en cuanto conjuga la acción y la contemplación.

Igualmente, desarrollan la piedad mariana que termina por identificarles como la Orden de la Virgen, siendo a partir del establecimiento en Europa cuando se generaliza el título con el que oficialmente se conoce la Orden. Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo

Aquellos carmelitas de los últimos tiempos medievales, que pretendían vivir en obsequio de Jesucristo, se caracterizaron por: La contemplación, fundamento de la vida y del apostolado del carmelita, la oración, y con ella la meditación, el recogimiento y el silencio, la ascesis, que implica la sobriedad de vida, la pobreza, que implica la vida humilde y de dependencia de los demás, el apostolado, tanto en sus iglesias como fuera de ellas.

CARMELITAS DESCALZOS

 San Juan de la Cruz
 Santa Teresa de Jesús

El Carmelo Descalzo reconoce como madre y fundadora a Santa Teresa de Jesús, y además con él nos encontramos con la única Orden que ha tenido por fundadora a una mujer, y, a diferencia de la otras ordenes, con rama masculina y femenina, ha sido la femenina, la que ha precedido a la masculina.

No vamos a entrar en la vieja polémica entre el carisma del reformador y el carisma del fundador. En la Madre Teresa de Jesús se dio, "querer conservar la continuidad del Carmelo", lo novedoso no es el pasado en sí, sino el progreso, la mirada al futuro, lo que nos lleva a pensar que Santa Teresa de Jesús "quiso que naciese un nuevo estilo de vida religiosa", y lo hace siempre en fidelidad a la Iglesia.

Lo que acabamos de decir es una afirmación que pasará a las constituciones donde nos definimos como "una Orden antigua, que hermana la fidelidad a la tradición espiritual del Carmelo con un afán de renovación permanente". Tradición y afán de renovación, dos actitudes legadas al Carmelo Descalzo por su madre y fundadora Santa Teresa de Jesús.

En el tiempo, siete años, que media entre la visión del infierno, lo que motiva en Santa Teresa de Jesús el deseo de vivir a mayor perfección, 1559, y la visita del General de la Orden, P. Rubeo, a Ávila, 1566, se define el ideal teresiano, donde al fin va a predominar lo fundacional sobre los reformador, pues aunque hay en ella un entronque con lo anterior, una búsqueda de la regla primitiva, un deseo de ir a las fuentes de lo carmelitano, los "padres nuestros de donde venimos", lo novedoso en ella es "la voluntad de autodeterminación" a algo, que, vivido interiormente por ella, va a ser transmitido al grupo o familia por ella iniciada.
MM. Carmelitas Descalzas de Plasencia (Cáceres) junto al Prepósito General P. Saverio Canistra y el Provincial de Castilla el P. Miguel Márquez

En Santa Teresa de Jesús hay un crecimiento que va desde su deseo de reformarse a ella, o de reformar su orden, lo que motiva la fundación de San José de Ávila, 1562, a una preocupación eclesial, el de la unidad de la Iglesia, la vieja cristiandad, y finalmente, la preocupación apostólica al descubrir la misión, los nuevos espacios que se abren para la Iglesia en el América, el nuevo mundo.

Una comunidad de Carmelitas Descalzos de Polonia
 Comunidad de Carmelitas Descalzos del Desierto de san José de Las Batuecas (Salamanca)
 Comunidad de Carmelitas Descalzos del Burgo de Osma (Soria)
Una comunidad de Carmelitas Descalzos de novicios estudiantes

El final de todo este proceso será el desarrollo fundacional que se desata y que llenará el resto de su vida, 1567-1582, y el dar a luz a los frailes descalzos, lo que acontece con San Juan de la Cruz y el P. Antonio de Jesús en Duruelo, 28 de noviembre de 1568, a los que transmite no sólo su estilo de vida, sino también su pasión o preocupación por la Iglesia y por la salvación de las almas, su ideal apostólico y misionero.

AGUSTINOS RECOLETOS O DESCALZOS

Fray Luis de León escribe las constituciones de los frailes agustinos recoletos en Talavera de la Reina (Toledo) en 1588 y serán aprobados en 1910 por el Papa san Pío X

La antigua Orden de Agustinos Descalzos de Filipinas y de las Indias u Orden de Recoletos de San Agustín (ORSA), conocida cómo Orden de Agustinos Recoletos (OAR) es una Orden religiosa perteneciente a la Iglesia Católica surgida en el siglo XVI y que en el año 2012 está presente en 19 países alrededor del mundo y se encuentra conformada por cerca de 1.200 sacerdotes y religiosos. Además de los monasterios de monjas de clausura, las comunidades de religiosas de vida apostólica, la Fraternidad Seglar, laicos que viven según la regla de la Orden, y las comunidades de jóvenes agustinos recoletos.

Introducción

La nueva orden surge de la Orden de San Agustín, en el siglo XVI, cuando el Capítulo de la Provincia de Castilla, celebrado en Toledo en 1588, determinó, a petición de algunos religiosos agustinos, que en algunas casas se viviera un modo de vida distinto. Nacen así los Agustinos «Recoletos» como una forma de vivir más intensamente la interioridad. A los pocos años de iniciarse la recolección, en 1606, parte la primera expedición misionera a Filipinas. Después de más de tres siglos de historia, en 1912, los agustinos recoletos fueron reconocidos por la Iglesia Católica como orden religiosa mediante el Breve Pontificio "Religiosas Familias" de san Pío X.

Primera orden o Rama masculina

Resumen histórico

Novicios frailes agustinos recoletos en Monteagudo (Navarra)

Los agustinos recoletos nacen de la restauración católica de la segunda mitad del siglo XVI. En diciembre de 1588, en el seno de la provincia agustiniana de Castilla, con ánimo de instaurar un sistema de vida más austero y perfecto. La Forma de vivir, redactada por Fray Luis de León, fue aprobada por el definitorio provincial en septiembre de 1589 y, ocho años más tarde, obtuvo la confirmación pontificia. Sus catorce capítulos traducen y concretan el deseo de mayor perfección en una intensificación de la vida contemplativa y comunitaria y en una acentuación de los rasgos ascéticos de la vida religiosa. Comenzaron a practicarse en el convento de Talavera de la Reina en octubre de 1589.

En 1602 la Santa Sede desligó los cinco conventos reformados de la obediencia del provincial agustino de Castilla y erigió con ellos la «Provincia de san Agustín de frailes recoletos descalzos de España». La provincia continuaba dependiendo del prior general de la orden, a cuya autoridad, sin embargo, se señalaban límites precisos. En adelante, no podría modificar sus estatutos ni visitar sus conventos sin la compañía de dos frailes reformados.
Tres años más tarde, en 1605, el segundo capítulo provincial abrió a la reforma el horizonte misional. Esta determinación perfeccionó el carisma de la nueva orden, acomodándolo más al modelo agustiniano. Al igual que san Agustín había rechazado la tentación de huir al desierto, la Recolección rechazó la de recluirse en el convento, asoció al «ocio santo» el «negocio justo» y acudió en ayuda de la madre Iglesia que solicitaba su concurso para alumbrar nuevos hijos para Dios.
En 1621 la santa sede elevó la provincia al rango de congregación religiosa, encomendando su gobierno a un vicario general elegido por sus miembros. El prior general de la orden de agustinos conservaba intacta la jurisdicción, pero la presencia de una autoridad supraprovincial dentro del cuerpo de la reforma contribuyó a afirmar su propia identidad y a desvincularla de la orden. En el mismo año se celebró el primer capítulo general, y en él se dividió la congregación en cuatro provincias. Tres tenían todos sus conventos en España; la cuarta, en Filipinas.
Otros hitos importantes en este proceso de búsqueda y afirmación de la propia individualidad son la publicación de las primeras Constituciones propias (1631 y 1637), del ceremonial (1639–1640), libro muy importante en una comunidad de tendencia contemplativa, y de la historia general de la congregación (1664).
A principios del siglo XVII, y a imitación de la Recolección castellana, surgió otro movimiento reformista entre los agustinos colombianos. En 1604, el definitorio de la provincia de nuestra Señora de Gracia asignó a sus promotores el convento de El Desierto de la Candelaria y les dio unas normas de vida substancialmente idénticas a las de Fray Luis de León. En 1616, los recoletos colombianos, que ya contaban con los conventos de Panamá y Cartagena, adoptaron la Forma de vivir de la Recolección española , en 1629 se incorporaron a ella y en 1666 pasaron a formar la quinta provincia de la congregación.
En el siglo XIX la congregación experimenta un cambio profundo. Las desamortizaciones de España (1835–1837) y Colombia (1861) la despojaron de sus conventos, impidieron la vida común y la transformaron en una comunidad apostólica y misionera. Durante más de un siglo las misiones y el apostolado ministerial han sido las ocupaciones casi exclusivas de sus miembros.
A principios del siglo XX, la comunidad consiguió su plena autonomía jurídica. Importante fue el Capítulo General que tuvo lugar el Monasterio de San Millán de la Cogolla, (La Rioja, España) en 1908, en el que se acepta el cambio de orientación de la Orden. Por rescripto del 18 de julio de 1911, la congregación de religiosos sancionó su total independencia del prior general de los agustinos. Un año más tarde, el día 16 de septiembre de 1912, san Pío X la inscribía en el catálogo de las órdenes religiosas, concediendo a su superior el título y las facultades de prior general.

Frailes famosos

Segunda orden oagustinas recoletas

 Las comunidades de las agustinas recoletas de Serradilla (Cáceres) y La Calzada de Oropesa (Toledo)

El carisma agustino recoleto es compartido por los monasterios de monjas agustinas recoletas, o segunda Orden, nacidas en el mismo tiempo y con las mismas aspiraciones espirituales que los primeros recoletos. Las hermanas con su vida contemplativa ponen de relieve esta dimensión fundamental del carisma agustino recoleto.

El origen de la recolección femenina es idéntico al de la masculina. El mismo capítulo de Toledo de los Agustinos mandó destinar tres o más monasterios para monjas que desearan abrazar una vida más austera. En cumplimiento de esta orden, el 24 de diciembre de 1589 se abría en Madrid el primero de ellos y se imponía el hábito a las primeras candidatas. En 1594 fundaron el segundo convento en Salamanca. Pero sólo a principios del siglo XVII aparece la figura carismática que enciende sus ánimos y da cauce jurídico a sus aspiraciones.
 La sierva de Dios Mariana de san José

Es la Madre Mariana de San José quien en 1603, en estrecha colaboración con el padre Agustín Antolínez, catedrático de Salamanca, organiza en Éibar el tercer convento y da reglas más completas y acordes con la espiritualidad del momento.

Esas constituciones, aprobadas por Paulo V en 1616, proponían un programa religioso que en nada difería del delineado en la Forma de Vivir de los frailes. Ambos textos coinciden en el vigor de su tensión religiosa, en su entonación comunitaria y en sus exigecias ascéticas. Con estas Constituciones en la mano y en el corazón la madre Mariana pudo iniciar el despliegue que en pocos años condujo a las recoletas a las principales ciudades de España y a algunas extranjeras: Lisboa, Galway (Irlanda), México, Oaxaca, Guadalajara y Lima. A finales del siglo XVII contaba con 37 monasterios. En ellos varios centenares de hermanas agustinas recoletas vivieron y viven su historia de amor a Jesucristo, dedicadas a la oración y las alabanza divinas, en clima de silencio y sencillez, en urgencia de caridad fraterna, intercediendo por la extensión del Reino de Cristo en todo el mundo. En todos estos monasterios han vivido siempre almas selectas que han mantenido muy alto el nivel religioso de la comunidad. Cabe recordar a Antonia de Jesús (1612-95), fundadora de los conventos de Granada, Chiclana, y Medina Sidonia; a Isabel de la Madre de Dios (1614-87), fundadora de Serradilla y Calzada; a Guadalupe Vadillo (1874-1967), restauradora de la Recolección en México; Esperanza Ayerbe (1890-1967), misionera en China y cabeza de las Misioneras Agustinas Recoletas; y a Mónica de Jesús (1889-1964), una humilde hermana, cuyas virtudes heroicas han sido reconocidas por la Iglesia (1992). Tienen actualmente 46 monasterios: España (28), México (13), Estados Unidos (1), Filipinas (1), Brasil (1) y Kenia (2). Los monasterios de agustinas recoletas están agrupados en dos federaciones, la de España y la de México